Durante una visita al centro femenino de rehabilitación en la provincia de Chiriquí, la Primera Dama de la República, Maricel Cohen de Mulino, pudo constatar una realidad que no puede ser ignorada. Las condiciones actuales del centro reflejan un entorno que no acompaña los procesos de transformación, formación y resocialización que deberían ser parte fundamental del sistema penitenciario.
Detrás de cada historia hay una mujer con un pasado complejo, pero también con la posibilidad real de reconstruir su vida. Escuchar sus testimonios y conocer de cerca su realidad reafirmó la necesidad de actuar con responsabilidad, sensibilidad y compromiso.
No es posible hablar de resocialización sin espacios que dignifiquen, ni de transformación sin condiciones mínimas que permitan lograrla. Por ello, desde el Despacho de la Primera Dama ya se están gestionando acciones orientadas a impulsar mejoras estructurales en el centro, como primer paso hacia un proceso de cambio sostenible.
Una vez que las condiciones estén dadas, el fortalecimiento de la oferta de formación será clave. En este proceso, el INADEH tendrá un rol fundamental para ampliar los cursos y oportunidades de capacitación, permitiendo que estas mujeres adquieran herramientas y oficios que faciliten su reinserción social y laboral.
Creer en las segundas oportunidades implica más que palabras. Significa construirlas con hechos, inversión y voluntad. Acompañar a una mujer en su proceso de levantarse y volver a empezar también es una forma de construir país, con humanidad, justicia y esperanza.